Arucas, tierra mágica.

Ya comentaba hace unas semanas en Facebook, lo mágico y enigmático que podía ser la ciudad gran canaria de Arucas. Una reflexión vino a mi cuando una sensación muy extraña me sobrecogió de golpe mientras transitaba por sus antiguas calles. Y así lo reflejaba el pasado 23 de noviembre a mis queridos fans de la mencionada Red Social;
“Breve reflexión.
Cuando empecé con esta aventura de investigar fenómenos paranormales, pensaba que había que ir a lugares específicos donde se supone que podría haber algún tipo de actividad. Pero cuan equivocado estaba… Ayer paseando por las bellas calles de Arucas, de repente, noto como se me eriza la piel de golpe, y así como la sensación me vino, se fue… Me quedé muy extrañado por la notoriedad del suceso teniendo en cuenta que no era causado por frío ni por la humedad del ambiente. Se lo comenté rápidamente a una de las compañeras paragnostas del grupo que venía conmigo, confirmándome que efectivamente…”Alguien” había atravesado mi cuerpo, un hombre que caminaba en dirección contraria a la nuestra… Es por esto que desde hace tiempo, pienso que nunca se sabe cuando puedes dar con “ellos”. Muchos se han quedado entre nosotros y como bien dice el niño de “El Sexto Sentido”…”Están por todas partes…”

Y así es, nunca se sabe cuando te puedes topar con “ellos”, o podría decir, con “nosotros”, pues con ese término parece que se les difiere del resto de seres humanos, cuando en realidad somos iguales salvo que estamos encarnados en un cuerpo para poder interactuar en el mundo físico. Es por esto que cuando escucho frases como “Yo estuve ahí y no hay nada”, provocan que comparta una y otra vez la entrada sobre prejuicios sobre fenómenos paranormales, donde explico lo sigilosas que son la mayoría de las presencias. (Como anexo a esta anécdota, añadir que según la compañera, la presencia que nos traspasó, literalmente, circulaba en bicicleta. Esto podría dar a entender que somos capaces de recrear incluso otras formas después de muertos…)

Pero dejando este irritante tema, volvemos a la misteriosa ciudad de Arucas, donde después de dos visitas podemos decir que el lugar está bastante cargado de presencias que se han quedado por posibles motivos. Muchos seguramente por asuntos religiosos.

La Parroquia de San Juan Bautista.

Principalmente la impresionante Parroquia de San Juan Bautista “hospeda”, por decirlo de alguna forma a al menos tres sacerdotes. Uno en el interior de la antesala donde realizan los preparativos para la celebración de la Santa Misa, uno más con ropaje de fraile que lo pudo visualizar la compañera en la balconada que da hacia el altar, y otro, bastante curioso, en el confesionario. Pero no era esto lo que más llamaba la atención, sino que permanecía en el pequeño habitáculo mientras el cura de turno confesaba a los feligreses. Personalmente no salía de mi asombro y preguntas como , ¿qué sentiría el cura al estar junto a una presencia en el mismo lugar que esa presencia fantasmal? ¿Lo mismo que  cuando me atravesó aquel ente por las calles de la ciudad? Y desde la percepción de la causa paranormal… ¿Cuál sería esta? ¿Se daría cuenta de su situación con respecto a su “compañero”?…
Con respecto al resto de entidades que se encontraban en la iglesia también podríamos nombrar a una mujer mayor, que se encontraba rezando de rodillas en una de las capillas a Sta Rita. La virgen de los imposibles. Ella permanece por algo ahí, quizá porque en vida era una fiel devota y decidió seguir orándola en lugar de “zarpar” hacia el otro lado. Posiblemente muchos de los que leen esto se acercarán a la iglesia en busca de ver algo, pero si usted, querido lector, no tiene el “don” con el que cuentan las auténticas sensitivas, poco podrá hacer al igual que un servidor. Ellas, en sus ojos, poseen unas ventanas hacia al otro lado, que el resto no tiene y de nuevo les doy las gracias por seguirme. El común de los mortales tan sólo podremos percibir algo mediante fenómenos físicos, corrientes de aire inexplicables, olores repentinos sin motivo alguno o piel de gallina, normalmente en el lado izquierdo del cuerpo, como yo hace unos segundos… Sí, aunque parezca mentira mientras escribo estas palabras durante la mañana de este jueves 17 de diciembre ha ocurrido, pero es lo que tiene familiarizarse con este mundo. De hecho si cogiera el péndulo seguramente me confirmaría la cercanía de una presencia. Y usted pensará… Pues si es verdad lo que cuentas, qué miedo. Y yo le diré, no querido amigo. Sólo es intentar comprender el fenómeno.

Después de esta pequeña anécdota en “directo”, quisiera mencionar otra curiosa situación justo al final del templo, mientras celebraban la eucaristía y observábamos el Cristo de la siguiente imagen. Hubo un momento en que la compañera notó algo extraño en la nuca, como si alguien le hubiera tocado. En ese momento no vio a nadie alrededor. No obstante nos alejamos de la instancia para cerciorarse más tarde de que quien estaba por esos lares era el sacerdote que había visto en la antesala de la que hablábamos con anterioridad y que justo cuando celebraban la Santa Misa salía, quizá para acompañar a los feligreses. También es cierto que poco antes habíamos prendido una vela y quizá quería darle las gracias a la compañera.  ¿Casualidad o Causalidad?

El Camposanto

Dicho esto, hablaré del cementerio de Arucas. Un camposanto que en su entrada exclama los años 1826 a 1877.  Un cementerio digno para estudiar durante horas. No obstante, no pudimos inspeccionar durante mucho tiempo, principalmente por los dolores de cabeza que experimentaba la sensitiva por la intensidad del lugar. Al igual que en la iglesia, también lo “habitan” hasta al menos dos sacerdotes y un hombre que deambulaba por el recinto . Uno de los sacerdotes en especial, se encontraba en la capilla del cementerio. Con su vestimenta peculiar típica para dar sepultura a algún difunto. Este, se encontraba trasteando en unos pequeños armarios que se situaban en un lateral de este lugar de oración. Así mismo, en los pasillos del interior del camposanto se encontraba un sacerdote paseando entre los pasillos del lugar. Quizá alguno de los religiosos tenga que ver con el siguiente sepulcro, uno de los más antiguos del cementerio de Arucas.

Dicho esto, podemos hacernos una conjetura sobre la similitud de la mayoría de las presencias que se encuentran en tanto en al camposanto y la iglesia de Arucas. Es curioso que hombres que dedicaron su vida al servicio de Dios, sigan “realizando” su cometido, en lugar de viajar hacia la luz. Y cuando me refiero a realizar su cometido, me refiero literalmente, pues no tiene sentido que alguno siga confesando a los creyentes en el templo  y otro intentando celebrar un funeral en el camposanto… ¿Sabrán que han fallecido, o simplemente no admiten que ya no están en nuestra realidad? Como siempre, dejo al lector que opine libremente y que lo comparta con el resto de seguidores de este blog.

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